Durante años fui usuaria de terapias alternativas, mi primer contacto fue por unas costras y erupciones que me salieron en la espalda, brazos y pecho. En la medicina convencional, la solución era corticoides y una piel atópica, en cuanto dejaba de aplicarme la pomada, aparecían de nuevo las erupciones. Empecé a pensar que no era solución y si me había aparecido era porque alguna condición (física o emocional) en mi cuerpo había cambiado. Después de visitar a una naturópata y una depuración de mi hígado y de mi cuerpo durante un largo período, las manchas desaparecieron.

Mis dolencias más habituales estaban relacionadas con tensiones musculares, por exceso de trabajo y nerviosismo, lo que me hacía ir al masajistas de forma periódica.

Tras un tiempo en el que se juntaron una serie de lesiones y vivencias, empecé a ser consciente de que la mayoría de mis problemas musculares y nerviosos estaban muy vinculados a las vivencias que me estaban tocando vivir, a mi estado emocional y a una forma de enfrentarme a los problemas del día a día que no era las adecuadas, “quizás funcionan cuando la vida es bondadosa contigo…” Así que me decidí en hacer un trabajo interior que pudiera sacarme de ese bucle.

Una vez trabajados mis bloqueos con diferentes herramientas decidí formarme en varias técnicas para poder ayudar a otras personas que estarían pasando por situaciones similares a las que yo había vivido y a acompañarles en estos procesos, que ellas por sí solas no consiguen solucionar.

Empecé estudiando desde la parte más física con el masaje muscular para soltar tensiones, pero yo quería llegar a cómo ayudar a la persona en su bienestar integral. Lo que buscaba era poder entender mejor qué relación hay entre lo que sucede en nuestras vidas y cómo afectan estas circunstancias a nuestra salud física y a nuestro estado emocional.

De ahí que empecé a profundizar con técnicas de la Medicina China que trabajan a todos los niveles del individuo, la Digitopresión y reflexología, te permiten restaurar el funcionamientos de tus órganos y activar el potencial de autocuración de tu cuerpo ya que buscan la homeostasis del mismo. En este proceso de seguir desarrollándome como persona, llegó a mi vida el Mindfulness estas técnicas te permitían manejar el sistema nervioso y profundizar en el desarrollo personal, por lo que me formé como Facilitadora de Mindfulness y control de Estrés. Aun así, el afán de seguir ayudando a las personas que llegaban a mi, en el diagnóstico y tratamiento tanto a nivel físico como emocional, me llevó a descubrir la Kinesiología y de ahí a formarme como Facilitadora de Kinebiomagnetismo. Esta técnica te permite profundizar en el subconsciente y la memoria celular y no solo en la información consciente que la persona me pueda transmitir. Consiguiendo encontrar el origen del problema y un tratamiento personalizado con distintas técnicas.

Para mí la energía es la que lo mueve todo en la naturaleza.